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Hola, hola, soy Juan Luis Sánchez.
Vamos a aprovechar la Semana Santa en el equipo de un tema al día para cogernos unos días de descanso y para recuperar algunos capítulos que quizá te hayas perdido, pero que siguen vigentes.
Por ejemplo, hoy te traigo 1 que es de octubre, pero podría ser de esta semana, porque va sobre el cambio de hora.
Este sábado hemos cambiado los relojes al horario de verano, y recuperamos hoy un capítulo que hicimos en el cambio de horario de invierno.
¿Hasta cuándo tiene sentido seguir cambiando de hora?
¿Es mejor quedarse con el horario de verano o con el horario de invierno?
¿Qué dice la ciencia?
Te dejo con el capítulo.
Un abrazo.
Es el nuevo la tortilla con cebolla o sin cebolla, pero con muchas más implicaciones para nuestra economía y para nuestra salud.
Levantarse de noche o que anochezca demasiado pronto, madrugar con sol o algo de luz al salir de trabajar, El dilema del estilo de vida.
Soy Juan Luis Sánchez.
Hoy en Un temal día, el último cambio de hora y la batalla entre el invierno y el verano.
Este fin de semana se cambia la hora.
A estas alturas, ya hemos escuchado varias veces eso de el domingo a las 3 serán las 2, pero también esta semana hemos escuchado esto.
Como sabéis, esta semana se vuelve a cambiar la hora, otra vez, y francamente yo ya no le veo sentido.
No es la primera vez que hablamos del engorro del cambio de hora, es casi ya una conversación de ascensor que tenemos la semana previa y la semana posterior a hacer el cambio de hora.
Tampoco es la primera vez que la política nos dice que esto no tiene ya mucho sentido.
Desde 2018, la Comisión Europea nos dice que deberíamos dejar de hacerlo a los países que seguimos haciéndolo.
Pero sí que es la primera vez que recuerdo que un presidente del gobierno se dirige directamente a la gente para decir que este debería ser el último cambio de hora de nuestras vidas.
El anuncio ha desatado un debate en todas las oficinas, en todos los grupos de amigos, en todas las familias.
Es fácil estar de acuerdo con evitar el cambio horario, sí, pero ¿nos quedamos con el horario de verano o con el de invierno?
En este nuevo debate nacional hay algo que debamos tener en cuenta.
Antonio Martínez Ron.
Hola.
Buenas, ¿cómo estás?
Antonio Martínez Ron es jefe de ciencia del diario punto es.
Antonio, todo el mundo sabe cómo va lo de los cambios horarios, pero hablar del tema siempre es un poco lío, así que vamos poco a poco.
Lo primero, quiero que hagamos una diferencia, el cambio horario es algo diferente al huso horario, que en el caso de España es, básicamente, un capricho de Franco, que en 1940 decide que nuestro huso horario no es el del meridiano que pasa por España, meridiano de, sino que es el de Europa central, el de Alemania.
Y eso tiene, Antonio, unas consecuencias sobre nuestra rutina, que está bien que tengamos en mente para lo que hablaremos después.
Ese debate es importante geopolíticamente, el sentido de dónde estamos.
Nosotros estamos en una zona que por huso horario nos correspondería estar con la hora del meridiano, con GMT más 0 se llama, es decir, no, ni sumar ni ni restarle nada.
¿Qué pasó?
Que nos pusimos en el GMT más 1, que sería el horario alemán, y cuando llega el verano nos ponemos en el GMT más 2, es decir, tenemos 2 horas de desajuste respecto al horario que tienen los portugueses, por ejemplo.
En el fondo, no es muy relevante, en el sentido de que, al final, los españoles, cuando se mira con lupa a qué hora están cenando, a qué hora están madrugando, están moviéndose igual que el resto de los europeos con el sol, solo que en sus relojes pone que es otra hora, cenamos a las 10 de la noche en verano, pero estamos cenando a la misma hora que cenan los alemanes, aunque su reloj ponga otra cosa, o los ingleses, porque lo hacemos más o menos cuando se mete el sol o cuando han pasado un un tiempo de oscuridad, ¿no?
Y en paralelo, lo de hacer cambios sobre ese huso horario para que sea una hora más o una hora menos, según si nos acercamos al verano o al invierno, ¿eso cómo surge?
¿Viene muy de lejos?
Pues viene de lejos, pero no tan lejos, realmente es el principio del siglo 20, después de la Primera Guerra Mundial, cuando se pone en práctica en Alemania, más tarde en Inglaterra.
Había habido propuestas con ideas tan peregrinas, pues, por ejemplo, el primer neozelandés que lo propone es un entomólogo y dice que estaría bien estirar el día en verano por la tarde, porque le viene mejor para coger insectos más tiempo.
O un inglés que lo propone finales del 19, porque le da pena ver que en las mañanas de verano, como amanece más pronto, las calles de Londres están vacías y sería fantástico ver a gente por las calles, ¿no?
La mayoría de los países del planeta no hacen un cambio de hora, que eso es muy poco conocido, pero son, no somos muchos los que lo hacemos, y tiene que ver con la latitud en la que vivimos.
Por ejemplo, cuanto más cerca del Ecuador estás, más estable es todo, en el sentido de que el el día y la noche se parecen en duración, y a medida que te vas alejando, vas yendo hacia el norte, los contrastes son más grandes.
En España estamos en una zona en lo que el contraste entre las horas de luz entre verano e invierno son bastante grandes, no es el sitio más extremo, pero, por ejemplo, hay una diferencia de 6 horas menos de luz en invierno que en verano.
Vale, entonces tenemos 3 fechas, cuando empiezan los experimentos con el cambio horario, que es a principios de siglo, cuando Franco fija nuestro huso horario con el de la Alemania nazi, y a partir de 1974, crisis industrial, se fija ya del todo el cambio horario 2 veces al año en España.
¿Con qué argumento?
Porque no sería para mirar pájaros.
Se trata de un criterio de eficiencia energética, es decir, si tienes más horas de luz y amanece más pronto en verano, te conviene cambiar la hora en en ese período de tiempo para que la gente, cuando entre a trabajar, las fábricas usen menos luz, ¿vale?
Ese es un poco el criterio.
Imagínate que dejamos el invierno, estaría amaneciendo a las 5 52 de la mañana en torno a esa hora, en muchos lugares de España.
Esos horarios no son horarios de trabajo, casi nadie se mete a trabajar a las 5 52.
Entonces, se cambia para que amanezca un poco más parecido al horario laboral, que son una hora después, las 6 52, casi las 7 de la mañana.
Y haga falta menos gasto energético.
¿Qué pasa?
Que cuando se mira con lupa un poco las cifras de ahorro energético de consumo y también cambiaron los modelos industriales y sociales que había en los años 70 y los que hay hoy en día, el ahorro es mínimo o no existe.
Lo que dicen ahora los que están estudiando esto más en serio, que son los que trabajan en cronobiología, es decir, los que estudian cómo funcionan nuestros relojitos internos, nos dicen que lo más adecuado sería dejar de hacer el cambio de de hora.
¿Por qué?
¿Por qué es malo para la salud tener un horario de invierno y otro de verano?
He visto datos muy llamativos publicados esta semana.
Bueno, los que son expertos en salud pública hacen sus cuentas y en números estadísticos se dan cuenta de que cuando hay un cambio de hora en esos 2 períodos críticos, hay un aumento de mortalidad, hay un aumento de accidentes de tráfico y hay una serie de parámetros relacionados con la salud pública que empeoran.
Pero luego, cuando se hacen modelos, se ve que, aunque cambia poquito en porcentaje, son muchos 1000 de personas, y en una población muy grande les salía que cambiando estos parámetros y dejando quieto el horario, tendrían bastantes ganancias en el número, por ejemplo, de accidentes cerebrovasculares o tendrían una menor incidencia de la obesidad.
Y hay cosas tan curiosas, como las que me cuentan a mí los científicos, sobre los ratones de laboratorio.
De repente, cuando hay un cambio de horario, los ratones siguen teniendo los mismos períodos de luz y oscuridad, están programadas las luces para encenderse durante 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad.
Bueno, pues, cuando se hace el cambio de horario, los ratones siguen teniendo todos sus horarios iguales, pero hay una cosa que cambia, que es que los cuidadores llegan a otra hora.
Y este pequeño cambio en la rutina, que se llama jet lag social, provoca que los ratones se estresen, de tal modo que los científicos ya se lo saben, y en ese período de cambio de horario no hacen experimentos, porque los ratios de metabolitos o de cortisol de los animales están dopados o alterados por esa condición, por el hecho de que ha habido algo raro.
Otro ejemplo, el que tenga mascota lo sabe, yo no tengo, pero me lo han contado muchos amigos, tu perro te viene a despertar todos los días a la misma hora.
Él tiene un reloj biológico.
Cuando hay un cambio de hora, cuando se cambie el próximo domingo la hora, si tu perro iba a las 6 de la mañana a despertarte o a las 7, ¿vale?
Va a venir una hora antes, ¿de acuerdo?
Con tu reloj.
En realidad va a venir a la misma hora que antes, solo que nosotros hemos cambiado a agujita de sitio.
¿Qué quiere decir esto?
Que durante unos días el perro no entiende nada, porque cuando te va a despertar, tú pasas de él, y no te vas a levantar pegándote ese va tu bolsa o alguien lo haga por ahí, puede ser.
Entonces, ¿por qué os cuento esto?
Para poner en perspectiva que, en realidad, los cambios de horario es una ficción y una convención que tenemos nosotros, que cambia nuestros hábitos, y que esos cambios, en realidad, que parecen una tontería, producen alteraciones, y cuando se mira, por ejemplo, qué pasa con los bebés o qué pasa con las personas más mayores o más vulnerables, por ejemplo, los bebés tampoco conocen ni miran el reloj, ellos saben cuando su cuerpo les pide una cosa u otra, pero tú eso lo has movido.
Pues los algunos científicos sostienen que lo mejor es dejarnos de hacer esto y hacer las cosas normales.
Vale, llegamos a la conclusión de que hacer cambios 2 veces al año en el horario es malo.
De hecho, la mayoría de la gente, según las encuestas, odia los cambios horarios, está de acuerdo con dejar de hacerlo, así que sin problema, sin problema, salvo por un pequeño detalle, y es que hay que elegir si nos quedamos con el horario de verano o con el horario de invierno.
Claro, el debate de los esos horarios es muy importante también, tiene que ver con una convención, que es qué hora decidimos ponerle o qué numerito tiene en cada momento las horas de luz solar, pero la luz sigue siendo igual, que con esto hay debates encendidísimos, puede estar media España peleándose en sus casas sobre qué es mejor, pues lo que acaban de decir un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, y lo han dicho otros muchos estudios, pero este ha sido un poco el más completo, porque es un modelo que incluye muchos parámetros, es que si atendemos a los criterios de salud cronobiológicos, es decir, la salud relacionada con nuestros relojes internos, es mejor dejar el horario de invierno fijo, porque nos proporciona más iluminación solar durante la mañana, y eso se ajusta más al criterio final, que es que tenemos que vivir más cerca del horario natural del sol, es decir, levantarnos cuando amanece, acostarnos cuando anochece.
Pero eso, Antonio, supone veranos en los que atardece antes, y no solo veranos, estamos hablando de abril, mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre, ¿no?
Atardece antes, se aprovecha menos la tarde, y en invierno, pues nos quedamos como estamos, que siempre decimos que qué triste es que anochezca a las 6 de la tarde.
Realmente, si dejamos el horario de invierno fijo, el cambio es realmente poco dramático, digamos, entre comillas, porque hay un error de concepto, y es que los defensores del horario de verano piensan que por el hecho de dejar el horario de verano, en invierno vamos a tener atardeceres más tardíos, mucho más tardíos o más vida por la tarde, y es un poco ficticio.
Por ejemplo, ahora mismo, con el horario de invierno en el momento más extremo, que es el solsticio de invierno, el veintiuno de diciembre, en Madrid se pone el sol a las 5 51 de la tarde.
En Coruña a las 6 de la tarde, y en Palma, a las 5 28.
Pero si pones el de verano, que es lo que algunos creen que es una súper ganancia, en realidad, atardece una hora más tarde, es decir, en Madrid atardecería o anochecería a las 18 51, que son casi las 7 de la tarde, en Palma a las 6 y 28, y en Coruña a las 7 de la tarde.
No es un superhorario que te permitas disfrutar muchísimo la tarde, Sin embargo, si dejas el horario de verano, provocas un problemón, que es que en algunos lugares amanece supertarde.
Por ejemplo, en La Coruña, que ahora en pleno solsticio de invierno amanece a las 9 de la mañana, que es muy tarde, amanecería a las 10 de la mañana.
Imagínate levantarte a las 9 de la de la mañana y que sea de noche.
Es una locura, ¿no?
Bueno, al final todo depende de del estilo de vida, ¿no?
De de tus obligaciones familiares, laborales o de las costumbres.
Claro, es que hay una gran contradicción, y y esto, algunas activistas de poner un uso racional de los horarios lo lo han defendido con muchas razones, que al final las horas de luz solar y el horario es una cosa, pero luego, si nosotros tenemos unas costumbres disparatadas, como tener el prime time que termine a las 2 de la madrugada, pues eso no ayuda, ¿no?
Hay programas infantiles, como creo que era un master chef niños, que que acababa esas horas, y es como, pero, oiga, ¿qué están haciendo con las horas en las que se supone que la gente ve la televisión?
Algunos investigadores dicen, bueno, tenemos zonas donde queremos hacer estos cambios, California, donde la gente solo pasa un 5 por 100 del día al aire libre.
Lo que tenemos que intentar es establecer un poco de orden y cordura en nuestras costumbres.
Si tú en esta dinámica loquísima que tenemos en algunas ciudades te acuestas tardísimo y te despiertas prontísimo para tener que ir a trabajar, todo eso tiene un coste tremendo en tu salud y, de hecho, son cosas incluso culturales.
Seguro que vosotros habéis asistido atónitos como yo a gente que presume de dormir muy poco, y realmente eso es una especie de hábito pernicioso, es malísimo para un montón de de parámetros de salud, nos digo ya en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, presumir de dormir poco es un poco presumir de ser un suicida.
Antonio, te veo muy team invierno, Te veo muy convencido de que el horario bueno es el de invierno.
Yo era pro horario de verano, pero he cambiado de opinión viendo los datos y analizando un poco las circunstancias reales que supondría dejar el de invierno, sería mucho menos dramático.
La única cosa que sería muy que en algunos momentos del verano amanece muy pronto.
Por ejemplo, en Madrid, en el solsticio de verano amanece a las 5 44, a las 6 menos cuarto de la mañana, en Coruña a las 6 menos 7 minutos, y en Palma, ahí sí que se pega un buen madrugo en el sol, si me permitís la broma, se levantaría el sol a las 5 22 de la mañana.
Pero es que podríamos hacer un doble salto acrobático mortal que sería volver a nuestro huso horario, GMT más 0, y dejar de cambiar la hora en verano, con lo cual sería un salto de 2 horas, y de repente descubriríamos asombrados que eso de cenar a las 7 y media de la tarde, en realidad es lo más natural si tu reloj está ajustado en tu huso horario.
Bueno, dicho todo lo cual, Antonio, ¿tú crees que realmente este es el último cambio horario o simplemente es la enésima vez y vendrán muchas más en las que hablaremos de esto y no cambiará nada?
Yo creo que esta es la buena.
Tengo la impresión de que hay consenso, tampoco he oído ningún aspaviento por parte de ningún partido político, y creo que Bruselas se puso 2026 como plazo.
El presidente del gobierno ha salido a apostar fuerte por esto y yo creo que vamos a ir ahí.
Luego, a lo mejor dentro de 3 años, el experimento es un poco desastroso y venís a tirarme ladrillos a la cabeza por haberlo defendido.
Pero, en principio, creo que todas las agujitas marcan al mismo sitio, que es que se va a quedar fijo el horario de invierno.
Nos quedamos con tu nombre, Antonio Martínez Ron.
Gracias.
Gracias, ya te di mi matrícula.
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Este podcast lo producen Carmen Ibáñez, Marcos García Santonja, Lucía Martín y Zascun Pérez.
El montaje es de Pedro Nogales.
Yo soy Juan Luz Sánchez.
Mañana, otro tema.